Qué dice la psicología sobre las personas que duermen con una luz prendida
La psicología y la neurología señalan que dormir con una luz encendida altera los ritmos circadianos y perjudica la calidad del sueño, con posibles efectos físicos a largo plazo. El artículo explica que el hábito, común en niños y adultos (por ejemplo con lámparas, televisor o luz de pasillos), suele estar relacionado con miedo a la oscuridad, ansiedad, dificultad para manejar pensamientos intrusivos antes de dormir o trastornos como insomnio y apnea. Desde lo biológico, se cita que especialistas de España indican que la luz artificial—aunque sea de baja intensidad—inhibe la producción de melatonina, al confundir al sistema circadiano. Se advierte que incluso la luz filtrada a través de los párpados puede interferir. Las consecuencias asociadas incluyen déficits cognitivos y riesgo de accidentes. A largo plazo, la exposición nocturna a la luz se relaciona con trastornos metabólicos, cardiovasculares, salud mental y, según investigaciones, enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson.





