Un pequeño pez puede convertirse en un gigante del omega-3
Argentina podría escalar fuerte su producción de omega-3 usando un recurso largamente subexplotado: la anchoíta patagónica (Engraulis anchoita). Un relevamiento de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP) señala que su abundancia y, sobre todo, su perfil de ácidos grasos esenciales abren una oportunidad para pasar del negocio tradicional de congelado y conservas a cadenas de mayor valor. Los primeros datos de 2026 ya muestran el cambio: entre enero y julio Argentina registró 4.548 toneladas de anchoíta desembarcadas, frente a 91 toneladas en el mismo período de 2025 (+4.900%). Chubut fue el foco: al 4 de agosto se contaban 4.410,4 toneladas en el stock y 4.409,3 se desembarcaron en Rawson. La zafra chubutense se cerró antes por el límite de capacidad industrial, y las estimaciones de cierre rondan 5.500 a 6.000 toneladas. La composición nutricional citada ubica el omega-3 en torno a 34% y habilita usos en aceite, EPA y DHA, suplementos y alimentos funcionales. El mercado global de aceites de omega-3 fue de unos US$3.040 millones en 2024 y podría llegar a US$6.240 millones en 2032 (cerca de 9,4% anual), con el potencial de Chubut estimado en unas 100.000 toneladas sin comprometer la biomasa.





