Una madre que asesina a sus hijos y su salud mental
El texto analiza un caso de altísimo riesgo asociado a salud mental materna en el posparto, subrayando la necesidad de evaluar el riesgo infantil cuando hay deterioro severo. Tras el nacimiento de su tercer hijo, Lindsay desarrolló ansiedad intensa, insomnio severo, síntomas depresivos, pérdida del apetito, desconexión emocional y pensamientos suicidas, además de recibir atención psiquiátrica, tratamientos farmacológicos e incluso una internación voluntaria. El artículo insiste en que conductas funcionales no equivalen a estabilidad mental: una persona puede cocinar, hablar o cumplir tareas mientras enfrenta desesperanza, síntomas intrusivos o alteraciones de la realidad. También diferencia depresión posparto de psicosis posparto y remarca que la intervención debe abarcar a toda la familia, no solo tratar a la madre.







