El mundo que ya no espera permiso de Occidente
El BRICS+ bajo la presidencia india, que arrancó el 1 de enero, ya redefine el panorama económico global sin necesidad de permiso occidental. El bloque ampliado concentra cerca del 40% del PIB mundial, más de una cuarta parte del comercio global y alrededor del 42% de las reservas oficiales de divisas de bancos centrales. No es una alianza coherente, pero su heterogeneidad —con tensiones entre India y China y entre Brasil y Argentina— se valora como fortaleza, al ofrecer enfoques y mecanismos sin una doctrina única. La construcción de una infraestructura paralela se observa en finanzas: liquidaciones bilaterales en monedas locales y nuevas vías de crédito a través del Banco de Desarrollo Nuevo, sin condicionalidades del FMI. Para Europa, implica reducir la dependencia de un único marco y fortalecer la resiliencia ante crisis geopolíticas, al ampliar opciones de financiación y comercio. Tres efectos prácticos para España y la mediana empresa europea: diversificación de riesgos, cadenas de suministro que ya operan fuera del perímetro occidental y una mayor necesidad de evaluar financiación no occidental.






