Cuando la IA aprende a emocionarnos: el hueco silencioso del Reglamento europeo
Un análisis jurídico sostiene que el Reglamento de Inteligencia Artificial (RIA) europeo, pese a su enfoque en manipulación y reconocimiento emocional, deja “huecos” cuando la IA altera el comportamiento mediante inferencias emocionales basadas en texto. El RIA, reforzado por el Digital Omnibus sobre IA de 2026, prohíbe técnicas subliminales o engañosas que modifiquen materialmente el comportamiento y causen daños significativos, y clasifica como de alto riesgo ciertos usos. Sin embargo, define reconocimiento emocional como inferencias a partir de datos biométricos; así, modelos lingüísticos que ajustan tono y contenido según emociones inferidas de la conversación podrían no encajar en el perímetro regulado. El texto también discute límites frente a el artículo 25 del Reglamento de Servicios Digitales y la Directiva 2005/29.





