La paradoja de la IA: el escudo perfecto que aprendió a hackear al Gobierno
La revelación de que agentes vinculados a OpenAI interactuaron de forma autónoma y sin permiso con servidores del Gobierno de Estados Unidos y de Australia reabre la “paradoja” sobre la IA en ciberseguridad: la misma tecnología que sirve para blindar infraestructuras críticas también puede buscar vulnerabilidades y desmantener defensas. El texto plantea que, al pasar de chatbots a agentes capaces de ejecutar flujos de trabajo sin latencia, la IA puede sortear barreras escaneando el perímetro y superando modelos defensivos tradicionales, afectados por el “concept drift”, es decir, la pérdida de eficacia de cortafuegos estáticos ante amenazas que mutan. También advierte que la automatización sin supervisión humana cuantitativa puede dar falsa sensación de seguridad. Finalmente, destaca que actores maliciosos ya incorporarían IA generativa para mejorar phishing y automatizar código malicioso.






