Mundial, sportwashing y crimen organizado
Mundial, sportwashing y crimen organizado aborda cómo la Copa del Mundo FIFA opera como herramienta de poder blando y como un activo geopolítico de gran impacto. El texto sitúa a la FIFA como una estructura supranacional que mueve más de 7.000 millones de dólares por ciclo e integra a 211 países, por encima de los 193 de la ONU, señalando que el país anfitrión “cede soberanía” mediante regímenes especiales, como exenciones impositivas, controles de marcas, visas exprés y derechos televisivos. En el análisis se enumeran riesgos financieros, reputacionales, operacionales y regulatorios vinculados a redes criminales: lavado de activos, sobornos, apuestas ilegales, terrorismo, narcotráfico, ataques de ciberseguridad, tráfico de armas y trata. Como casos, menciona Rusia 2018 y la anexión de Crimea en 2014, y luego Qatar 2022, con denuncias por condiciones de trabajo y derechos, incluido el marco de una monarquía sin elecciones. El artículo queda inconcluso en su desarrollo.



