Quién responde cuando un consejo de la IA causa un daño?
“Quién responde cuando un consejo de la IA causa un daño?” plantea un problema jurídico emergente: la IA ya orienta decisiones en contratos, inversiones y reclamaciones, pero el marco de responsabilidad aún debe definirse cuando una respuesta es errónea y ocasiona perjuicios. El texto sostiene que no corresponde culpar automáticamente a la inteligencia artificial, porque no es una persona ni tiene personalidad jurídica para asumir obligaciones o responder patrimonialmente. La clave pasa a ser identificar cómo se configuró la cadena causal del daño: qué personas y organizaciones diseñaron, entrenaron, implementaron, comercializaron o usaron el sistema, y qué deberes incumplieron. La doctrina citada descarta buscar un único responsable en sistemas complejos, evaluando la actuación concreta de cada actor. También advierte que las IA de propósito general pueden aumentar el riesgo al generar respuestas para casi cualquier consulta, convirtiendo errores en potenciales responsabilidades civiles.





