La Copa del Mundo 2026 dejó mucho más que aficionados, escribe Jennie Shrem Serur
La Copa del Mundo 2026 dejó en la Ciudad de México una lección sobre cómo los grandes eventos internacionales pueden proyectar a una ciudad, acelerar su economía y abrir oportunidades de inversión, más allá de la afluencia turística. El artículo señala que la capital dio pasos hacia un modelo turístico “inteligente, colaborativo y rentable”. Para dimensionar el impacto, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México reportó una derrama económica cercana a 22 mil millones de pesos y una llegada de 3.7 millones de visitantes. Además del resultado financiero, se destaca el legado operativo y la visibilidad internacional. En cuanto a eventos, el FIFA Fan Festival 2026 en el Zócalo reunió alrededor de 2.2 millones de asistentes, y los festivales en las 16 alcaldías convocaron a más de 430 mil personas. La Aldea Global 2026, en Chapultepec, contó con 31 países y el Pabellón de México superó 78 mil visitantes. La importancia, según el texto, radica en infraestructura, logística, seguridad, movilidad y coordinación institucional.





