Qué fueron las guerras cristeras, la sangrienta confrontación que marcó la relación entre el Estado y la Iglesia en México
El 1 de agosto de 1926, México vivió un punto de quiebre con el inicio de las guerras cristeras, un conflicto entre el Estado y la Iglesia que dejó alrededor de 250.000 muertos, según cifras oficiales. La tensión estalló cuando obispos mexicanos ordenaron suspender misas y otros servicios religiosos en todo el país, como respuesta a nuevas políticas de secularización impulsadas por la “Ley Calles”, asociada al entonces presidente Plutarco Elías Calles. La norma impuso multas y penas de cárcel a religiosos por vestirse en público e impulsar castigos contra quienes cuestionaran al gobierno, además de limitar y registrar sacerdotes. El choque escaló: tres días después, decenas de personas armadas tomaron una iglesia en Guadalajara. Historiadores consultados vincularon el conflicto con la Constitución de 1917 y sus artículos anticlericales.




