Qué momento se perdió la educación en la política?
La pieza plantea que la educación en el lenguaje político se ha erosionado, en México, donde cada vez es más visible el uso de insultos, burlas y descalificaciones como estrategia para llamar la atención. El texto sostiene que, aunque la confrontación siempre ha existido en la política, antes había límites y formas: desacuerdo intenso, pero con un mínimo respeto y diplomacia, algo que diferenciaba al estadista del improvisado. En cambio, hoy se normaliza la grosería en tribunas, conferencias de prensa y redes sociales, bajo la idea de que el tono más agresivo genera más viralidad. También se menciona como ejemplo una anécdota atribuida al presidente Donald Trump sobre su interacción con Giorgia Meloni para ilustrar cómo conductas egoístas pueden trivializar relaciones entre gobiernos. El artículo insiste en que “las formas” importan para negociar y construir acuerdos.






