Una nueva prueba para la democracia polarizada de Brasil, escribe Latinoamérica 21
Brasil enfrenta este 4 de octubre elecciones generales con un electorado de más de 158 millones de personas, el mayor de América Latina y uno de los más grandes del mundo. Más allá del tamaño, el desafío es la preservación de la integridad institucional en un contexto de polarización, desinformación y erosión democrática, tras un proceso de recuperación institucional. El artículo destaca que asegurar la integridad electoral exige calidad procedimental bajo estándares internacionales, aunque la difusión de narrativas de fraude sin evidencia y los ataques a órganos electorales siguen siendo recurrentes. En febrero de 2026, una encuesta Genial/Quaest mostró 53% de confianza en urnas electrónicas y 43% sin confiar. Además, Brasil avanza en regulación de inteligencia artificial para elecciones: el TSE impone transparencia sobre contenidos sintéticos, restricciones a deepfakes y responsabilidades para actores y plataformas, con 2026 como prueba decisiva.







