El piloto que apostó a que podía aterrizar un avión a ciegas y causó una tragedia con 70 muertos que la KGB no pudo silenciar
El vuelo 6502 de Aeroflot, ocurrido el 20 de octubre de 1986, muestra cómo una decisión del capitán Alexander Kliuyev—cerrar las cortinas del parabrisas para aterrizar “a ciegas”—derivó en una tragedia con 70 muertes. A las 3:48 p. m. del día del accidente, el Tu-134A transportaba 87 pasajeros y siete tripulantes en la ruta Sverdlovsk–Kuibyshev–Grozny. Según el relato de investigaciones posteriores, el avión no tenía alertas técnicas y no se registraron condiciones meteorológicas adversas. Kliuyev ordenó cubrir las ventanas de la cabina poco antes del aterrizaje, ignoró indicaciones del Control de Tráfico Aéreo y no coordinó procedimientos ILS, que normalmente requieren coordinación continua y verificación de parámetros. El capitán calculó mal altitud y velocidad de descenso durante la aproximación, lo que contribuyó al impacto en la pista de Kuibyshev, sin intervención de la tripulación.






