Tarjetas de crédito en México: mucho crecimiento, pero cada vez menos margen para el error, escribe Ankit Sharma
El negocio de tarjetas de crédito en México es atractivo como nunca, pero también exigente. Las cifras son contundentes: más de 10 mil millones de transacciones al año, un volumen superior a 6 billones de pesos y un mercado que roza los 280 mil millones en ingresos. Sin embargo, crecer bien ya no es sencillo: México está entrando en una fase de madurez, con tensiones por formalización. Durante años el crecimiento se apoyó en más tarjetas, aceptación y expansión del comercio electrónico, que alcanza cerca de 940 mil millones de pesos anuales y supera los 37 millones de tarjetas bancarias. El giro actual proviene de usuarios nuevos al crédito, impulsados por modelos digitales capaces de escalar a 12-14 millones de clientes en pocos años. Eso implica asumir más riesgo al financiar a segmentos informales en un país con informalidad laboral cercana al 55%. El fin de márgenes cómodos es evidente: la regulación busca reducir comisiones y competencia digital eleva las expectativas de los clientes. El costo del crédito sigue siendo alto, pero la morosidad se mantiene en torno a 3.3%. Además, el crédito en el punto de venta y los sustitutos crediticios redefinen la competencia para originación, pricing y cobranza.





