Por qué los vientos fuertes complican el despegue y el aterrizaje de los aviones
El título “Por qué los vientos fuertes complican el despegue y el aterrizaje de los aviones” explica cómo el viento altera maniobras críticas y puede derivar en retrasos o cancelaciones. En fases de despegue y aterrizaje, los vientos cruzados —que soplan perpendicularmente a la pista— son especialmente problemáticos: a velocidades entre 55 km/h y 65 km/h pueden dificultar la operación, y si se superan esos valores el avión podría interrumpir el descenso y ejecutar una maniobra de arremetida. Los pilotos revisan la dirección y velocidad del viento en boletines meteorológicos para elegir la pista, priorizando operar contra el viento. Además, influyen los vientos en altura, como las corrientes en chorro, con velocidades superiores a 300 km/h. En São Paulo, las aerolíneas pueden demorar o cancelar vuelos si el viento implica riesgo operativo, aunque no implique peligro inminente de accidente.






