Los cerdos de Auckland: supervivientes que ahora ayudan a la medicina
En las islas Auckland, a unos 560 kilómetros al sur de Nueva Zelanda, unos cerdos introducidos en el siglo XIX terminaron convirtiéndose en un caso de supervivencia extrema… y en una amenaza ecológica. El capitán Abraham Bristow decidió liberarlos en 1807 tras descubrir el archipiélago como “trampa” para la navegación, con el objetivo de dejar provisiones para posibles náufragos. Cuando el buque General Grant naufragó en 1866, los sobrevivientes resistieron 18 meses varados y los animales fueron clave para mantenerse con vida. Los cerdos, aislados durante generaciones y sin depredadores significativos, desarrollaron rasgos como menor tamaño, cuerpo delgado, resistencia y hocicos alargados. Su expansión tuvo efectos negativos: removieron suelo, depredaron nidos y redujeron recursos, llevando a autoridades neozelandesas a considerarlos una amenaza para la restauración del ecosistema insular.







