Abelardo de la Espriella, una marca importada para la época
Abelardo de la Espriella transforma su candidatura en una marca personal importada para la época, apoyada en espectáculo, estética y estrategia de branding. Durante sus actos, aparecen luces, videos de tigres y saludos militares al ritmo de consignas; el candidato improvisa una liturgia con respuestas simples a demandas como bajar impuestos, reforzar la familia y reducir el Estado, mientras promete defender a Dios y a bancos que presten a tasas bajas. El propio De la Espriella ha construido una vida alrededor de su personaje, convirtiendo la defensa de figuras controvertidas en una marca que él comercializa como un producto: ron, ropas, libros y música. En 2026, la pregunta central es si parte del país adopta esa marca como formato de gobierno. El texto detalla la trayectoria del candidato y su relación con figuras e influencias políticas, y describe cómo su identidad pública podría redefinir la política colombiana si alcanza la presidencia.






