Mientras cerraba la planta CIVAC, Nissan ya tenía un plan B en Aguascalientes y la producción de la pickup Frontier
Nissan ejecutó una reconfiguración industrial para trasladar la producción de la pickup Frontier a Aguascalientes, con una inversión de 96 millones de dólares y la presión de completar la operación en tiempo récord. El cierre de CIVAC, planta histórica en Morelos, desencadenó la migración de capacidad hacia la nueva planta en Aguascalientes 1, donde se añadieron 120,000 metros cuadrados y 13 andenes para acelerar materiales y logística. En seis meses se montó la nueva línea de producción, con una red de alrededor de 15,000 proveedores gestionando piezas y componentes para mantener la continuidad regional. La medida respondió a una combinación de escalas, costos y velocidad, con el objetivo de convertir a México en el centro regional de producción de pickups para América Latina. El cierre de CIVAC generó inquietud entre empleados y proveedores, que fueron acompañados por la empresa con mensajes culturales y de transición hacia la nueva era de Frontier en el país.






