Carbonatación del hormigón: cómo reduce su huella de CO2
La investigación busca que la carbonatación del hormigón—el proceso por el que el cemento reacciona con el CO2 del aire y forma carbonato cálcico—se acelere y se controle para mejorar resistencia y reducir huella de carbono. Aunque el hormigón “absorbe” CO2 desde que se vierte, el avance es lento: el CO2 debe penetrar poros, y en piezas gruesas el efecto tarda décadas y se limita a pocos centímetros. El artículo subraya además un riesgo conocido: al disminuir la alcalinidad puede favorecer la oxidación del acero. Para revertirlo, se proponen alternativas como curado con CO2 en cámara (comercial en prefabricados), inyección durante el mezclado, uso de áridos carbonatados y materiales bioinspirados; en general, se emplean corrientes concentradas de CO2, no el aire atmosférico.







