Diario y yo / 43
El texto “Diario y yo / 43” relata la evolución de una plaza vecinal inaugurada a principios de los noventa, que se volvió punto de reunión habitual hace unos veinte años, antes de decaer por el cambio en la oferta comercial. Según la narración, se adoptó como sede por preferencia de no permanecer “achocados” en casa; con la afluencia alta, debían lidiar con la presión de empleados que les sugerían moverse de la mesa. Cuando abrieron centros comerciales, el ambiente se volvió más tolerante. La historia detalla cómo pasaron de conversaciones a jugar dominó entre 10 y 13 horas, de lunes a viernes, hasta que el gerente se opuso a introducir cubiletes y barajas, con amenaza de desalojo. La plaza recuperó atractivo al implementarse música en vivo en el área de restaurantes, además de CDs, con solistas y grupos. Se plantea una invitación para una posible audición de la Mérida Big Band y se describe un esquema de pago mínimo por tocar, con descansos.



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