El Perú que aún podemos construir
El Perú que aún podemos construir propone combinar crecimiento económico con mejoras en la calidad de vida, incluso mientras se define al próximo presidente. El artículo recuerda que ya en la Constitución de 1933 se incorporó la dimensión social, mientras la de 1979 consolidó la economía social de mercado y la de 1993 restringió el papel del Estado mediante la subsidiariedad. A pesar de las diferencias, ambas enfatizan que el crecimiento debe traducirse en bienestar para las personas. Se mencionan ejemplos internacionales: países escandinavos (Suecia, Noruega, Dinamarca) y también Alemania, Austria y los Países Bajos, que integran competencia con cohesión social. En Asia, Corea del Sur y Japón muestran trayectorias de productividad e innovación. Aunque con matices ideológicos, el texto sugiere que el desarrollo peruano requiere respuestas propias, aprendiendo de estas experiencias para ampliar educación, innovación y capital humano, sin renunciar a la economía de mercado.






