Argentina vs. Inglaterra es una de las grandes rivalidades del fútbol, pero la política también arroja sombra sobre la cancha
Argentina vs. Inglaterra, semifinal del Mundial 2026 el miércoles 15 de julio en Atlanta, vuelve a ser una cita deportiva atravesada por historia y política. El partido reactiva el recuerdo de “la mano de Dios” de 1986 y también la tensión surgida tras la Guerra de Malvinas. Lionel Scaloni pidió “no busquemos nada más” y enmarcó el duelo como fútbol, aunque el contexto pesa. En lo deportivo, la rivalidad se remonta a cuartos de final de 1966, cuando el capitán Antonio Rattín fue expulsado tras una decisión arbitral que Argentina consideró injusta; Inglaterra ganó 1-0 y conquistó su único Mundial. Tras 1982, el conflicto armado dejó más de 900 muertos entre bandos y, según Clarín, 649 soldados argentinos murieron. En México 1986, el simbolismo dominó: el 14 de junio el gobernador militar Mario Benjamín Menéndez firmó la capitulación tras 74 días, con intervención británica iniciada por Margaret Thatcher y respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU para retirar tropas.




