El aviso a navegantes del Supremo: el tráfico de influencias del núcleo personal de Sánchez no es tan difícil de probar
El Tribunal Supremo, al resolver el “caso mascarillas”, elevó el énfasis en que el tráfico de influencias vinculado al entorno político es “posible de probar”, al condenar con sentencia unánime a José Luis Ábalos (24 años), Koldo García (19 años y medio) y Víctor de Aldama (4 años y medio). El fallo describe un entramado de adjudicaciones irregulares, dádivas y colocaciones, y sostiene que Ábalos y García usaron su capacidad de influencia en la Administración para favorecer intereses particulares. También se les condena por organización criminal, tráfico de influencias, cohecho y malversación. Entre los hechos, la sentencia señala que en febrero de 2019 Ábalos habría impulsado la incorporación de Jésica Rodríguez, primero a Ineco y después a Tragsatec, a través de Koldo García, para crear condiciones que permitieran cobrar sin actividad y eludir controles. El Supremo añade casos como la contratación de Claudia Montes en LogiRail y adjudicaciones vinculadas a Soluciones de Gestión para compras de mascarillas a través de Puertos del Estado y ADIF.





