Un piloto explica dónde terminan las heces de los baños del avión: "El retrete de un Boeing 747 puede ser usado 1.000 veces en un vuelo"
Un piloto, Garrett Ray (cuenta @flywithgarrett en Instagram), explicó en redes sociales el destino de los residuos de los baños de los aviones. Según su explicación, los desechos no se liberan al aire durante el vuelo y tampoco existe una compuerta para arrojarlos: todo queda canalizado y sellado hasta el aterrizaje. Los residuos se llevan por tuberías hacia la parte trasera de la aeronave, donde se almacenan en compartimentos cerrados. Al llegar a tierra, personal especializado vacía y limpia los depósitos. Ray citó que un Boeing 747 puede soportar hasta 1.000 descargas en un vuelo largo, acumulando más de 320 galones (unos 1.211 litros). También recordó que el impacto climático principal proviene de emisiones como CO₂, óxidos de nitrógeno y partículas, y que la aviación aporta alrededor del 2% del CO₂ global.






