Dos horas de terror y ahora años de devastación para los pobres de Acapulco tras paso de Otis
Acapulco sigue sintiendo el impacto del huracán Otis, que se intensificó más rápido en la historia del Pacífico Oriental y dejó al menos 45 muertos. En zonas periféricas, familias como la de Estela Sandoval Díaz describen pérdidas totales tras el paso del meteoro: su techo de hojalata fue arrancado y perdió ropa, ahorros, muebles y fotografías, además de quedar marcada por años de reconstrucción. Aunque el huracán dañó casi todas las casas y autoridades trabajaron para restablecer el orden y la electricidad en el centro turístico, varias personas señalan sentirse abandonadas. El presidente Andrés Manuel López Obrador desplegó más de 10.000 soldados y 1.000 trabajadores para evaluar necesidades y anunció 10.000 “paquetes” con electrodomésticos y artículos básicos; sin embargo, quienes habló AP dijeron haber recibido poca o ninguna ayuda. Sandoval vive en Viverista (“vecindario hundido”), afectado también en desastres previos, con carencias como falta de agua potable y calles sin pavimentar.






