La salud humana comienza en el océano, escribe Marina Banuet
La salud humana empieza en el océano: sin océanos saludables, la nutrición, el clima y la prosperidad de millones quedan en riesgo. El océano produce gran parte del oxígeno que respiramos, regula el clima y sostiene economías enteras; millones dependen de sus proteínas, vitaminas y minerales. Sin embargo, el cambio climático está calentando las aguas, aumentando la acidificación, reduciendo el oxígeno y desestabilizando ecosistemas marinos. Esto no es solo biodiversidad: altera la disponibilidad de alimentos y los medios de vida de comunidades enteras, afectando la seguridad alimentaria. En las décadas recientes, el concepto de Una Salud ganó tracción al reconocer la interconexión entre salud humana, animal y ambiental. El nuevo marco, Una Salud Azul, integra explícitamente ecosistemas marinos y costeros dentro de esa visión. En México, investigaciones con cooperativas pesqueras de Baja California muestran cambios en la disponibilidad de alimentos del mar, ingresos familiares y prácticas culturales asociadas a su consumo. Los pescadores reportan temporadas impredecibles y cambios en la distribución de especies. Aun así, los productos marinos siguen siendo fuente de proteínas de alta calidad y micronutrientes; cuando el acceso falla, las familias recurren a ultraprocesados más baratos, con riesgos para la nutrición y la salud.



