La regulación de la IA genera fracturas en un mundo sin fronteras digitales
El avance de la inteligencia artificial crece a gran ritmo, pero su regulación se está fragmentando entre regiones, con marcos que avanzan en direcciones distintas e incluso contradictorias. La Unión Europea ya cuenta con el Reglamento de IA, considerado el primer marco integral y con gran parte de sus disposiciones en vigor y de cumplimiento obligatorio. China impulsa su propio entramado normativo, mientras que Estados Unidos dejó el protagonismo mayormente a los estados y su presidente rechaza regulaciones o frenos al desarrollo. Aun así, expertos señalan que algunas grandes tecnológicas —principalmente estadounidenses— piden estándares internacionales y que Estados Unidos lidere el proceso, mientras existen críticas sobre posibles motivaciones estratégicas. En la UE, los sistemas se clasifican en cuatro niveles de riesgo y se prevén sanciones de hasta 35 millones de euros o 7% del volumen de negocio para uso con riesgo “inaceptable”.







